viernes, 14 de septiembre de 2012

Una agudeza de condado vacuno


El incidente más irrisorio que yo recuerdo, ocurrió un día en una villa ordinariamente solemne de los condados vacunos. Una digna matrona, quien había estado ausente cuidando a una vaca vagarosa, retornó al hogar y, al empujar la puerta, la encontró obstruida por alguna substancia pesada, que tras una examinación resultó ser su marido. Éste había sido asesinado por algún bromista ambulante, quien había trabajado sobre él con un mango de pico. En una de sus orejas estaba clavado un trozo de papel grasiento, sobre el que estaban rasguñados los siguientes sentimientos en trazos de lápiz:
"El cuerpo anquilosado es el del viejo Burker. Anda ligero, extraño, pues tú vives la parte mortal de lo que debes ser algún día. ¡Hay descanso para el fatigado! Si Burker no hubiera trabajado contra mí para el forense, yo no me hubiera acostado para sentarme en él. ¡Compensado es el reino del cielo! Tú no quieres mover este cuerpo, hasta el tiempo en que la citación haga una pesquisa. ¡Nuestra carne es hierba1!"
La parte ridícula de la historia, es que la dama no esperó para convocar al forense, sino se hizo cargo de los restos ella misma, y al arrastrarlos hacia la cama se explotó en el rostro una escopeta, que había sido astutamente ingeniada para descargar con una cuerda conectada al cuerpo. Así ella fue castigada por una infracción de la ley. Al día siguiente los particulares me los dijo el mismo jocoso forense, cuyo jurado había justo rendido un veredicto de ahogamiento accidental en ambos casos. Yo no sé cuándo he disfrutado de una risa más de corazón.

1Ofrezco traducción aproximada (casi inventada) debido al slang enigmático del original. Si algún anglófono se dignara a contribuir a la exactitud de la traducción... (N. del T.).   

Título original: A Cow–County Pleasantry, publicado por primera vez en The Fiend's Delight, 1873, con la firma: "Dod Grile".
Imagen: Creepypasta.wikia.com, Beautiful old house in Henderson, XXI.